
EL TAMAÑO SÍ IMPORTA. Cómo saber que su arma se le adapta correctamente.
Conseguir buenos resultados en una jornada de caza depende en gran medida del arma de la que dispongamos. No se trata únicamente de adquirir una buena escopeta o un buen rifle (algo que más o menos está al alcance de todos), el truco está en conseguir que sea el arma adecuada para cada uno de nosotros, teniendo en cuenta nuestras características físicas.
Pero ¿cómo saber que nuestra arma tiene el tamaño adecuado? Ni que decir tiene que la adaptación correcta debe dejarse siempre en manos de un profesional armero; pero nunca está de mal conocer los elementos que deben ser comprobados a la hora de adquirir un arma.
A continuación queremos abordar el que consideramos un interesante tema al que no siempre se le da la importancia que precisa.
Para medir correctamente la culata de una escopeta deben ser tenidas en cuenta diferentes variables:
A pesar de que en principio pueda parecer al revés, lo cierto es que el rifle plantea muchos menos problemas que los que tenemos con la medida de una escopeta.
Salvo en casos excepcionales (es decir, personas que no se encuentren comprendidas en una altura de 165 a 185 cm.), el rifle se adapta a la perfección.
El motivo es sencillo: la culata de un rifle suele ser recta y por tanto será el cazador el encargado
de alinear los elementos de puntería antes de disparar para lo cual adaptará una determinada postura.
En consecuencia el único problema que se puede encontrar está relacionado con la longitud de la culata, que
deberá acortarse o alargarse en función de cada persona en particular.
En la actualidad encontramos otro problema, relacionado con la normalización del uso del visor y motivado por los montajes altos o el empleo de visores con mucha campana. Con ellos la línea de tiro entre el ojo y el visor se eleva, lo que provoca la necesidad de estirar el cuello, lo que suele conllevar que el tirador se lleve un molesto golpe con cada disparo, al no tener la cara apoyada sobre la culata. Si esto le ocurre la solución es sencilla: deberá aumentar el lomo de la culata con cualquier accesorio tipo cojín que nos permita apoyar la cara al tiempo que tenemos el ojo correctamente centrado con el visor.
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