
La suciedad, corrosión u otras materias extrañas pueden dificultar el funcionamiento de las armas y en el caso de afectar a los cartuchos, provocar riesgos de grave accidente.
Por todo ello, el capítulo de la limpieza y conservación de las armas y municiones es de gran importancia para tener siempre a punto nuestro material deportivo. En climas húmedos, se debe prestar una mayor atención, desmontando el arma periodicamente, para detectar corrosiones ocultas.
Al efectuar un disparo, el cañón se ve afectado por varios elementos residuales, que se producen como consecuencia del mismo: la acción de los gases producidos por la pólvora y la ignición del pistón; el plomo y el latón de la camisa de la bala.
Todos estos elementos, propios del disparo y extraños, tienen que tenerse en cuenta y tratarse de un modo diferente.
Aunque de un modo genérico el problema es común a cualquier arma de fuego, hay una diferencia sustancial del tratamiento según se trate de armas de anima lisa o estriada.
En las armas de cañón estriado, los residuos se depositan fundamentalmente en la toma de estrías. La enorme presión que se ejerce sobre bala para que tome las estrías y viaje a través del cañón, provocan su adaptación a los campos y fondo de las mismas, provocando perdida de material, por fricción, la cual es mayor según se incrementa la velocidad, y peso de la bala. Esta inexorable erosión y deposito de material conduce en mayor o menor tiempo a que el arma sea inservible.
Par alargar la vida del arma, se debe, consecuentemente, intentar utilizar los métodos que tenemos a nuestro alcance para un buen mantenimiento y limpieza.
Como decía un experto en balística: "La pereza es el enemigo de la precisión".
Se recomienda llevar siempre una estricta rutina de limpieza, evitando posponerla para otro momento, ya que es más fácil limpiar un arma en caliente que en frío.
Tras una jornada de caza con lluvia, debemos ser capaces de desmontar el arma para proceder a un secado separado de la madera y a una limpieza de partes metálicas.
En las armas semiautomáticas, siempre se debe limpiar su mecanismo de alimentación después de cualquier utilización.
Las armas deben guardarse siempre limpias en perfecto estado de funcionamiento.
Nuestro rifle nos lo agradecerá con estupendas jornadas de caza y tiro sin problemas.
Uno de los errores habituales, es dejarnos llevar por la impaciencia y nada mas comprar un arma nueva, querer subirla al campo de tiro o estrenarla en un día de caza, sin realizar un mínimo de mantenimiento preventivo.
Todas las armas rayadas deben de realizar un rodaje, si queremos que sean perfectos su precisión y funcionamiento. El tipo de rodaje varía según se trate de un rifle de precisión para competición o uno para caza, pero en todo caso hay una serie de operaciones de limpieza y preparación del anima, que no deben obviarse.
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